El sol comienza a calentar la espalda, y cuando eso ocurre el aire huele a tomillo y romero del campo, antes andaluz y salmantino y ahora extremeño, en el que nacen y pacen la mayor parte de los toros bravos que inician su éxodo por las carreteras españolas desde Tarifa a los Pirineos y desde la raya de Portugal a la orilla del Mediterráneo. Algunas veces me paro a pensar si quienes desgobiernan este país se habrán molestado en estudiar la contribución que significa para las arcas del Estado el despertar de la primavera taurina. Seguro que no. Si lo hubieran hecho no atacarían a la Fiesta de manera tan inmisericorde.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2.213 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Nuestra firmeza será su fracaso
Samuel Navalón fue prendido a la altura de la pierna por el sexto toro, que…
La vigesimotercera de San Isidro, en el objetivo de Javier Arroyo y el vídeo de…
El salmantino fue severamente volteado a la verónica en una fea cogida en la que…
La esperada cita del Corpus maestrante, con cambios en los toros
Tres orejas para el salmantino en tarde contundente y dos para Rejas. Ambos salieron en…
La Plaza de Toros de Las Ventas acogió el pasado viernes el inédito estreno en…