FERIA DE FALLAS

Una delicatessen de Aguado y la bravura de Artista en Valencia

José Ignacio Galcerá
domingo 15 de marzo de 2026
El sevillano despliega un rico repertorio en una sabrosa faena malograda con la espada y Jandilla pone la emoción con un encastado toro

Sebastián Castella fue silenciado tras pasaportar al primero de la tarde, uno de los tres remiendos de la corrida de Jandilla. Al toro de Puerto de San Lorenzo costó fijarlo a pesar de los muchos capotazos por su abanta condición. La actuación del francés transitó entre vanos intentos por sujetar a un toro loco por irse. No estuvo acertado con la espada.

Alto el segundo, también con el hierro de Puerto de San Lorenzo. Más kilos que trapío en el toro. Una movilidad descompuesta y, sobre todo, sin descolgar hizo que aflorara la versión más capaz y lidiadora de Manzanares. Apoyado en la voz y en el toque fuerte y fijador, construyó una labor solvente. Los pases de pecho que remataron las series tuvieron el sello de la casa. No humilló tampoco a la hora de entrar a matar y pinchó el alicantino.

Partido en dos mitades el recibo de Pablo Aguado al tercero -de La Ventana del Puerto-. Lujosas las verónicas por el asiento y el ritmo que las comprometidas chicuelinas tras perder las manos el toro. Sabrosísimo fue el quite por delantales, una delicia a modo de baile con el toro. Toda la faena de Aguado estuvo preñada de momentos muy bellos y todo cuanto hizo tuvo un gusto exquisito. El sevillano desplegó un repertorio amplio: el doblón poderoso y torerísimo, las trincherillas y trincherazos, el molinete garboso para ligar el de pecho, el ayudado tan sevillano para iniciar una serie a izquierdas, el toreo a dos manos del cierre y el temple por encima de todo como mejor arma para limar las asperezas del informal toro. Tenía premio la actuación pero lo emborronó con los aceros.

La segunda parte de la función estaba reservada para el hierro titular de Jandilla. La expresión de Artista en cuanto asomó, engatillado, astifino, armónico en sus perfectas hechuras… no falló. Bravo y encastado en los tres tercios. Y por tanto, no fácil. Su extrema codicia, en ocasiones sobrepasaba. Un torrente que se comía la muleta. Humillador, la intensidad en cada embestida. Castella, en explosiva apertura con cambiados por derecha e izquierda, planteó el combate desde los medios, un toma y daca en el que a veces se imponía el toro y otras, el torero, pero siempre en la faena el denominador común de la emoción que trae intrínseca la bravura. Cuanto más mando había en la muleta de Castella, mejor embestía el jandilla. Toro con carácter. El francés se lo llevó a los mismos medios al toro donde hay que matar a los bravos de verdad. Pero lo pinchó. Entre las protestas al palco por la no concesión de la oreja se olvidaron de pedir la vuelta al ruedo para Artista.

El quinto completó un lote de Manzanares poco propicio para el lucimiento. Tuvo este toro su disparo y su poquita clase. El alicantino hizo un esfuerzo quizá con más disposición que fe y acabó cortando una faena ante las tibias protestas del público.

Pablo Aguado le dio el mejor trato posible al sexto, un toro deslucido, de apenas medio viaje y que apenas quería pasar. Inconformista el sevillano, estuvo más tiempo delante del que quizá merecía el toro. Media estocada fue suficiente.

Valencia. Domingo 15 de marzo de 2026. Toros de Puerto de San Lorenzo (1º y 2º), La Ventana del Puerto (3º) y Jandilla (4º, 5º y 6º). Sebastián Castella, silencio tras aviso y ovación con saludos tras aviso y petición; José María Manzanares, silencio en ambos; y Pablo Aguado, ovación con saludos y silencio. Entrada: Tres cuartos de plaza.

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