La fiebre antitaurina no es una enfermedad nueva. Es una rara especie de síndrome Guadiana, que aparece y desaparece buscando asestarle la puñalada definitiva a la Fiesta de los Toros. Los intentos han sido muchos y variados a través de los tiempos, y en ellos intervinieron papas, reyes y presidentes de república, que lograron frenar el espectáculo taurino por un tiempo, aunque casi siempre reapareciera años después con mayor pujanza. Lo que demuestra que es muy difícil acabar con las tradiciones enraizadas en los pueblos, de tal modo que forman parte de su acervo cultural.
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Paciencia y barajar...
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