Mientras el paso del tiempo le siga siendo ingrato, habrá una deuda con Paquirri. Me pregunto, treinta años después de su muerte, qué debería haber hecho aún más un torero para ser recordado fuera del mundo pantojista. Nada. La ingratitud es inmune al desaliento, la osadía es proporcional al desconocimiento y la horterada nacional devora toneladas de ingratitud y raciones ingentes de desconocimiento. Mala ecuación para su recuerdo, pésima suma para que le paguemos su deuda. Porque Francisco Rivera “Paquirri” fue una de las figuras clave del toreo. Sobre todo del toreo entendido como afición, ambición, pasión.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1928
El torero valenciano volverá a vestirse de luces por última vez en su localidad natal…
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…