No tendréis mapa alguno donde esconder vuestra vergüenza. Nada que no se tuvo se puede perder. No la habéis tenido en ese nacionalismo pagado a plazos de ruina en rojo que consiste en decir a vuestros hijos que son distintos a los nuestros. Os pregunto, tan empeñados en hacer que se aprenda vuestra lengua incluso por encima de lo que dicen los tribunales de justicia: de qué valen las palabras si no se hacen valer. Cómo suena en catalán dignidad, honestidad, cordura, honradez. Y cuando me digáis cómo suena y haya aprendido a escribirlas y a escribir todas las frases que cada catalán pueda pronunciar en toda su vida, os reto a mostrarme la diferencia que hay entre tú y yo a través de las palabras de una u otra lengua. La diferencia entre mi hijo y vuestros hijos, unidos por el deseo común de vivir y crecer usando palabras en cualquier lengua. Pero para hacerlas valer. Hombre, mujer, sentimiento, educación, cultura, amigo, palabra.
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