Se celebró la corrida del XV aniversario de la inauguración de la plaza de Don Benito y el viento quiso ser el protagonista destacado. Protagonista molesto que impidió ver el juego de los toros de Buenavista en los medios y provocó frialdad en los tendidos por más voluntad que mostraron los tres espadas. Aun con ese hándicap, la corrida se prestó para que salieran los tres a hombros.
Se lastimó el sexto de lidia ordinaria y en su lugar salió un sobrero del mismo hierro que cortó por el derecho en banderillas. Ortega le recetó una dosis de toreo por bajo que hizo que el de Buenavista rompiese a embestir en tandas en redondos por el pitón derecho. El aroma del toreo caro regreso en forma de una nueva serie de doblones para fijar otra vez la embestida tras la tanda anterior por el izquierdo y mostrarle al toro quien mandaba en la plaza. Le siguieron momentos de un gusto exquisito, refrendados con un volapié en toda la yema. Dos orejas.
Al tercero le dieron fuerte en el caballo y Ortega lo cuidó con mimo en los ayudados que instrumentó con la elegancia de su toreo. El viento impidió que se lo llevase a los medios y obligó al sevillano a tener que torear muy cerrado en tablas y en corto, lo que provocó que el animal protestase y dificultara la actuación del torero de Triana, que no pudo aprovechar la inercia de las embestidas. Oreja.
El sardo que hizo cuarto blandeó en los compases iniciales. Lo cuidó Perera, que midió muy bien las distancias y, de ese modo, con una gran dosis de temple, ahormó una faena de mando y trazo poderoso y logró que el toro, que tenía ritmo y nobleza, fuese a más. Lo que aprovechó el de Puebla del Prior para ligar muletazos en redondo, por debajo de la pala del pitón, por ambos pitones. Mató tras atracarse y salir trastabillado y paseó dos orejas. Vuelta al ruedo para el toro, para el que hubo una leve petición de indulto.
Fijó Perera las embestidas del primero, llevándolo a media altura para luego ligar en redondo y luchar a la vez con el viento que molestaba en los medios. Por el izquierdo faltó continuidad porque el cornúpeta hacía hilo. A base de tesón fue ahormándolo hasta terminar en cercanías con circulares muy aplaudidos. El fallo a espadas dejó su actuación solo en palmas.
Se movió mucho el quinto en los dos primeros tercios hasta que Talavante se quedó a solas con él y comenzó a aplicar dosis de temple que provocaron que el astado se desplazase humillado detrás de la bamba de la muleta del pacense en naturales lentos y cadenciosos. Con la diestra, con la muleta cogida por el centro del palillo, llegaron los mejores compases, ligando en redondo, a un buen toro de Buenavista con una embestida al ralentí de la que Talavante extrajo toda su nobleza. Lástima del error a espada que le restó premio dejándolo en una sola oreja.
El segundo se dio una costalada de salida que acusó en el primer tercio. Talavante se salió con él a los medios y tuvo que consentirle en las primeras tandas por ambos pitones. Lo mejor que tuvo el de Buenavista fue la movilidad que aprovechó el pacense que insistió por el izquierdo en una faena que en algunos compases molestó el viento, pero que nunca terminó de coger vuelo por la falta de ritmo del astado. El público muy generoso le premió con un trofeo al esfuerzo.
Don Benito (Badajoz). Domingo 12 de abril de 2026. Toros de Buenavista (6º bis). Destacó el 4° de nombre Lagartijo, herrado con el 14, de pelo sardo, premiado con vuelta al ruedo tras leve petición de indulto. Muy justos de presentación y buen juego en conjunto. El 6° fue devuelto al lastimarse y salió el sobrero del mismo hierro. Miguel Ángel Perera, palmas y dos orejas; Alejandro Talavante, oreja y oreja; y Juan Ortega, oreja y dos orejas. Entrada: Más de media plaza.
