Se suceden los éxitos de los españoles en la México. Eso está bien. Aunque la mayoría de las puertas grandes llegan en el toro de regalo. Modalidad a extinguir por suponer un agravio comparativo y una distorsión del argumento establecido. Pero México está dejando claro muchas cosas. La mejor: es que la afición está ahí y sigue viva. Aunque sólo acude a ver a los toreros que le gustan. Lógico.
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