Aguilar ratificó lo apuntando en Francia y abrió la puerta grande en Azpeitia a base de raza, entrega y también buen toreo. Estoqueó tres toros de la desigual corrida de Palha por el percance de Rafaelillo -que dejó una emotiva faena- y repetirá mañana sustituyendo a Macías. Javier Cortés, sin opciones.
Alberto Aguilar comenzó a fraguar su buena tarde de toros en el segundo del festejo, al que entendió bien, dando la cara en todo momento en una labor que tuvo intensidad y aprovechó las virtudes de su antagonista. Los aceros le dejaron sin premio. Mató el cuarto por el percance de Rafaelillo y cortó una oreja de ley. Muy valiente, mostró una decisión y ganas de ser torero que deben ser tenidas en cuenta. Faena solvente por ambos pitones, tirándose a matar o morir saliendo espectacularmente prendido de la suerte. Parecía que iba herido, pero se deshizo de las asistencias para ver doblar al toro y pasear una oreja bien ganada. El palco premió de manera injustificada al toro con la vuelta al ruedo, que se limitó a cumplir en varas y en el último tercio se desfondó.
Alberto Aguilar, que pasó a la enfermería donde no se le apreció nada de gravedad, volvió a actuar ante el sexto, el mejor ejemplar del encierro portugués. Con una faena muy variada, en la que alternó capeínas, circulares con un estimable toreo en redondo, tirando mucho del toro y cuajándolo por ambos pitones, se ganó la segunda oreja, la salida a hombros y la sustitución de Arturo Macías del festejo del domingo. Demostró que sus triunfos en Francia no son fruto de la casualidad.
La tarde arrancó con emociones fuertes, protagonizadas por Rafaelillo y un encastado toro de Palha, con movilidad y transmisión. Muy firme el torero, llevó siempre tapado al de la divisa lusa. Faena de torero con oficio y valor, consintiendo mucho al bureo. Fue volteado de muy fea manera en la cuarta tanda de muletazos, saliendo con la taleguilla rota. Sin mirarse, siguió toreando y cuando tenía el triunfo en su mano lo echó todo a perder con la espada.
Pasó a la enfermería donde fue atendido de múltiples varetazos e incluso llegó a perder el conocimiento. Los fuertes mareos que sufría obligaron a los médicos a impedirle continuar la lidia y trasladarlo a un hospital de San Sebastián para estudiarlo en profundidad.
Javier Cortés no tuvo opción con el complicado y desclasado tercero, al que pinchó en reiteradas ocasiones. Menos fortuna aún en el quinto para el madrileño, un ejemplar muy deslucido con el que apenas pudo justificarse. A éste lo mató mejor.
Azpeitia. Sábado 31 de Julio. 2ª de la Feria de San Ignacio. Toros de Palha. Correctos de presentación y de juego desigual. Los mejores 1º y 6º, pero fue premiado con la vuelta al ruedo el 4º. RAFAELILLO: Ovación en el único que pudo estoquear; ALBERTO AGUILAR: Silencio tras aviso, oreja y oreja en el que mató por Rafaelillo; JAVIER CORTÉS: Silencio tras aviso y silencio. Entrada: Casi lleno. Saludaron en banderillas Juan Navazo, Fernando Téllez y José Mora.
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Puerta grande y recompensa para Alberto Aguilar
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