La feria de Valencia ha sido una auténtica traca de figuras. Y todas participaron en esta mascletà taurina. El Juli, cinco; Castella, tres; Perera, dos; y Talavante, dos. Y a una Fortes, Fandi, Luque, Soro y Ponce. A una también Morante, pero está claro que el peso del recuerdo no se mide por orejas sino por los sentidos. Y esos en su vibración permanente te dicen que el tal Morante nos dejó una de las mejores tardes de toreo bueno. No sólo una de sus mejores actuaciones, sino una de las más cuajadas, sentidas, artísticas, valerosas, inspiradas y resueltas, donde el toreo se hizo carne inmortal, donde los sensores del cerebro la grabaron como algo que ya nunca se podrá olvidar. Si Morante cobrara por el peso en oro de su toreo sería uno de los ciudadanos más ricos del planeta. Morante puede hablarle a Bailleres de tú a tú, a la misma altura, si el toreo cotizara en bolsa.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1957
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