Solo dos toreros han logrado en San Isidro levantar como a resorte de sus asientos a la gente: Roca Rey en la tarde de su confirmación de alternativa, el viernes 13 de mayo, y Rafaelillo, el lunes 30 de mayo en el arranque de la llamada semana torista. La gente se levanta y parece bramar cuando siente la descarga eléctrica del miedo. No está claro cuál sea el agente del miedo: si el torero con su temeridad o su valor, o el toro con su temperamento. El temperamento es índice de bravura. No hay una sola clase de temperamento, sino varias. Hay, por ejemplo, un temperamento agresivo y otro defensivo. En ambos se reconoce la bravura. Lo que diferencia la bravura de la bravuconería es justamente una cuestión de temperamento.
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