El banderillero Raúl Adrada se despidió de los ruedos este sábado en Zaragoza tras la novillada que abrió la Feria del Pilar. El motivo de colgar el traje de luces es una lesión ocular, producida por una cogida hace años, que se agrava y le obliga a dejar la profesión. El pasado domingo hizo su último paseíllo en Las Ventas, en el tercer Desafío Ganadero.
La lesión del torero proviene de su etapa de novillero, cuando un utrero le produjo un desprendimiento de retina y perdió casi la totalidad de visión de un ojo. Desde entonces, siguió toreando con una visión parcial pero, tras pasar un tribunal médico, debe dejar de torear por el agravamiento de la lesión.
En Zaragoza fue Simón Casas el encargado de cortar la coleta a Raúl Adrada tras la lidia del sexto.
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Raúl Adrada se corta la coleta en la novillada de Zaragoza
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