Durante un periodo de tiempo que se cuenta por siglos y que va a durar más allá de lo que duren todos los dioses, tuvimos una civilización dentro del mundo civilizado. La nuestra se aferraba a una delgada frontera de círculos concéntricos de sol y de sombra. La otra era el mismo mundo, separado en el origen entre la frontera de las aguas y la tierra. Allí el hombre se hizo especie avanzada, raza dominante, y seleccionó encastes humanos dominantes que subyugaron a otros encastes de humanos menores. En nombre de la civilización. En nombre de ese encaste superior se diseñó el mundo tal y como lo conocemos ahora, y en el que el toreo, desde su origen, es una civilización proscrita.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Razones para una cornada
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…