Durante un periodo de tiempo que se cuenta por siglos y que va a durar más allá de lo que duren todos los dioses, tuvimos una civilización dentro del mundo civilizado. La nuestra se aferraba a una delgada frontera de círculos concéntricos de sol y de sombra. La otra era el mismo mundo, separado en el origen entre la frontera de las aguas y la tierra. Allí el hombre se hizo especie avanzada, raza dominante, y seleccionó encastes humanos dominantes que subyugaron a otros encastes de humanos menores. En nombre de la civilización. En nombre de ese encaste superior se diseñó el mundo tal y como lo conocemos ahora, y en el que el toreo, desde su origen, es una civilización proscrita.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Razones para una cornada
Se lidian toros de Juan Pedro Domecq para Uceda Leal, Clemente y Pablo Aguado
La película repasa, a través de quien fuera su pareja, Ralph Bunger, las infinitas vivencias…
Me imagino que en su fuero interno, espoleados por ese orgullo de sentirse agraviados, salieron…
Se ha descubierto un azulejo conmemorativo instalado en los bajos del tendido 1 del coso…
La feria se celebrará del 8 al 15 de agosto y además de los festejos…
El torero peruano, en una actitud de responsabilidad, estará en Valencia acartelado con Manzanares y…