Tarde de apertura ferial con contenido y mensajes para quien quiera oír. Quedó blanco sobre negro que Nek, que venía del ostracismo, quiere y puede estar en las ferias. Hizo buenas sus reivindicaciones con argumentos de lo más toreros, quietud, ambición y estilo. Que persista. Román es de los que persisten, se vio ayer, el de Benimaclet no ceja y esgrimió sus armas con oficio y amor propio. La torera Olga Casado mostró buenas maneras y en este caso capacidad para revertir un ambiente a la contra generado por un trato de favor en la feria, sin que quedase claro si ante enemigos menos dulces sería lo mismo. Mérito tuvo la madrileña en no sucumbir al negacionismo inicial de una plaza a la contra. Todo ello sucedió ante cuatro toros de José Enrique Fraile de Valdefresno, de una toreabilidad exquisita, los cuatro ejemplares se manifestaron en esa raya mágica tan del gusto de los toreros que los entienden, porque hay que entenderlos, que separa la huida de la entrega, entre lo que los cánones clásicos dirían mansedumbre y en el toreo actual traduciría en una delicia que permite hacer el toreo como se sueña. Que le pregunten a Ponce. Que nadie se equivoque, los cuatro tuvieron su aquel, no fueron nada aborregados y exigían hacerles las cosas con orden y cabeza. En realidad, son una especialidad, un subapartado dentro de lo bravo. Los dos novillos de Montalvo, presentados de puro lujo, tuvieron tanta dulzura como escasez de fuerzas.
Media plaza escasa. El dato se puede interpretar como una injusticia en relación con los méritos de la terna o mejor de la pareja, Romám-Nek, a la vez que ponía en cuestión la capacidad de convocatoria de la torera. Sería la calor que diría un castizo, pues eso, sería la calor, brutal de estos días, y uno de los elementos que faltaban, por si eran pocos, para hacer luz de gas a la Feria de Julio. La tarde también tuvo sus momentos emotivos, el brindis de Nek a Román, de torero a torero entendí que sería, para que nos veamos muchas tardes, diría yo que a ser posible en las ferias; y otro brindis, en este caso de Román a César Fernández, su banderillero de toda la vida, torero de la tierra sobrio y cabal que tiene anunciada su retirada de los ruedos; y hubo un momento de terror coincidiendo con la salida del tercero de la tarde cuando se desató la explosión térmica o parecido, esa de la que se viene hablando tanto, la ciclogénesis (¿) que finalmente logró esponjar los tendidos de lo más precavidos y levantar todo el calor acumulado en el cemento. Total, nada más allá de cuatro goterones para empastrar el ambiente y descubrir a los menos valientes.
Nek arrancó la tarde de su reaparición en Valencia, se puede llamar así a su vuelta a la capital, con un quite por tafalleras, saltilleras, gaoneras… al toro de Román, más que quieto estoico, un grito de supervivencia, suerte y apostura que repetiría en su primer toro. Y de ahí para adelante lo suyo fue una reivindicación total. Quietud, buenas maneras, agallas, un grito tras otro para que se le escuche. No tomó en cuenta los extraños que le hizo su primero de salida y expuso claramente sus intenciones, venía a triunfar y tiró para adelante. Cumplió el toro en varas en una pelea con más carácter que estilo. En aquel momento el bravo era Nek, que volvió a levantar la voz en el quite en el que le aguantó una barbaridad al toro que acabaría embistiendo. Arranque de faena espectacular con pases cambiados, pero a lo mejor vino al final de la tanda, un circular invertido en redondo y ligado con un pase de pecho que puso la plaza en pie. El toro rompió a embestir por abajo de manera extraordinaria y Nek estuvo a la altura. Una serie zurda va a ser difícil de mejorar a lo largo de la feria y otra con la derecha tuvo son parecido. En ese ritmo, tengo anotado, se acabó el banquillo, a tomar viento el sistema. Es evidente que hay torero, solo hace falta que mantenga el ritmo. Las aristas que tuvo la faena, los desajustes, fueron lo propio de quien torea poco. Un pinchazo feo y una estocada dejó sin recompensa una faena que era de premio aquí y en la China. No se enteraron en la plaza.
Nek brindó su segundo al presiente Mompó antes de interpretar un arranque de faena explosivo que puso a sonar la música. Seguidamente llegó una serie sobre la derecha girando sobre los talones y de nuevo las rodillas a tierra, ahora en los medios, detalle que le añadía mérito a la postura. Toreó por el cante bueno y cuando se salió del clasicismo, fue para armar la marimorena en unos circulares y con la ruleta rusa en las bernadinas finales tan de moda que acabaron de convertir los tendidos como decían los revisteros antiguos en un manicomio. Lo mató en los medios y naturalmente no le pudieron pispar el trofeo.
BIEN ROMÁN, BIEN
Tremendo el arranque de faena de Román de rodillas por abajo en redondo y templado, imposible torear mejor, sentido, con los riñones metidos. Para entonces el toro ya iba a más y daba señales del peculiar estilo de su encaste. Ya de pie lo toreó con ganas y valor, y lo mató digamos que deficientemente, aunque con eficacia y en esa deficiencia, posiblemente se agarró el presidente para no conceder la oreja que le pedía el público. Se concederán, me temo, otras con menos mérito. En su segundo apretó de nuevo y en terrenos del sol donde había escapado el de Valdefresno, cuando consiguió amarrarlo y disuadirlo de su querencia a la huida, le armó un lío grande. El valenciano lo tuvo claro, a la salida de cada muletazo le ganaba un paso adelante y se hizo el amo del toro y del tendido, el tendido de Dámaso, que clamaba gritos de admiración. Hay reacciones inmarchitables. Esta vez sí hubo oreja.
Olga Casado tuvo que navegar contra un ambiente adverso y dos novillos de tanta bondad como escasos poderes. En su favor quedan las buenas formas y el ánimo necesario para no sucumbir al ambiente que no es poco. Le gritaron ¡guapa, guapa, guapa!, que en estos tiempos no sé si hace favor o se puede interpretar mal. Ella en el ruedo puso lo que estaba de su parte que no es poco para revertir aquel agrio ecosistema ambiental. Y casi tres horas después se acabó la primera de feria.
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Rebelión de Nek Romero, quiere y puede ser torero de feria
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