El toro embistió con clase y excesiva nobleza a todos los cites, pero el adoquín y su peso le obligaron a reservarse cada vez más.
Las reses de la ganadería de Germán Vidal se encargaron de amenizar la noche del viernes 7 de enero en la pequeña población de Veo. Pero el grueso de la afición abarrotó la encantadora vila la jornada del sábado, un día que arrancó con la entrada y la prueba por la mañana. Ya por la tarde, se soltó una brava vaca colorada de Germán antes de la desencajonada del imponente burel de Ángela Rodríguez. El toro embistió con clase y excesiva nobleza a todos los cites, pero el adoquín y su peso le obligaron a reservarse cada vez más. La tarde acabó con más reses de Germán. La noche se vivió con la embolada de un toro de Germán y la del cerril, que tuvo unos primeros minutos muy interesantes.
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