No hay nada más revolucionario y moderno en la creación artística que lo clásico. Eso sí, a condición de que se cumplan los cánones a rajatabla, sin concesiones a la galería y con sabiduría y personalidad. Y el toreo, como arte, no tiene por qué ser distinto. Ahí está el triunfo de Pablo Aguado en Sevilla y dos días después en Valladolid. Cuatro toros han bastado para colocar al sevillano en boca de toda la afición y abrirle las puertas de las principales ferias de primera de España. Otro axioma ha quedado demostrado con el éxito de Aguado, y es que para torear bien de verdad hace falta mucho valor.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2173
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2173 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2173 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
Retorna el toreo eterno
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…