“Me invade una tristeza enorme por todo lo que significaba Manzanares para mí y para toda mi familia”, explica Francisco Rivera Ordóñez. “Le quería muchísimo, le admiré, le busqué en ocasiones, se me ha ido un espejo en el que me fijé en muchas ocasiones y en el que en el fondo nos hemos mirado todos los que hemos querido ser torero. Olía a torero, tenía una calidad y una clase excepcional”, pormenoriza.
Rivera Ordóñez cataloga la muerte de José María Manzanares como “una pérdida irreparable para este arte” y destaca “mi absoluta admiración y la de toda mi familia. Fue coetáneo de mi padre, símbolos de toda una generación y de varias generaciones. Posiblemente se haya ido uno de los últimos toreros de gran clase que han existido”.
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Rivera Ordóñez: "Estoy muy triste, le quería muchísimo"
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