Triunfó Daniel Luque de manera categórica ante el segundo de la tarde, que fue segundo bis, porque el segundo titular salió con una cojera de la mano izquierda y fue devuelto. Corrió el turno de su lote Luque y salió como segundo bis un toro de nombre Marino con 448 kg. de peso, que iba en quinto lugar. Garbosos delantales para el quite rematado con una torera media verónica. El toro no fue bueno y le correspondió a Luque resucitarlo. La pelea en los medios no era bravura del toro, sino tauromaquia de Luque que ligaba las series después del tercer muletazo cuando el toro se entregaba a la muleta desmayada de Luque, que por ambos pitones toreo con igual clase. Muy emotivo cierre por luquesinas y aunque la espada cayó contraria, lo fulminó en segundos y las dos orejas irrefutables ante tal faenón. El quinto fue un mal sobrero de Las Ventas del Espíritu Santo con el que Luque no tuvo opción a pesar de su esfuerzo. Hizo guardia la espada y requirió tres descabellos, antes de que su labor fuera silenciada.
Marco Pérez cortó dos orejas del tercero, pero no del mismo peso, porque el toro fue bravo, y exigía rotundidad. El comienzo de la faena tuvo temple y toreo lento con la mano derecha y el toro con buen son, encastado y con la cara abajo. La faena fue a menos porque faltó reposo y claridad de ideas. La izquierda desordenó la cosa y extravió el libreto. El toro continuó en los medios pidiendo muleta, Marco no la puso a tal nivel. La estocada fue efectiva, y el público se animó a pedirle las orejas y las concedió el presidente. El público también se percató de la calidad del toro, y pidió la vuelta justamente concedida.
El sexto toro manseó en el peto del caballo, y lo hizo durante el resto de la faena. Tuvo mérito lo hecho por Marco Pérez, porque el toro no la puso fácil. Se plantó firme y toreó con buen pulso, y ahora sí con buenas ideas. Con la derecha los pases fueron largos y técnicamente impecables, y eso es plausible en un torero que tiene pocas corridas con los cinqueños. Falló con los aceros, sonó el aviso, y el esfuerzo no tuvo recompensa.
Luis Bolívar por justicia torera salió a hombros. Porque al incomprendido Bolívar le negaron una oreja del primero. La faena tuvo detalles, el más importante el empeño del torero que terminó imponiéndose al noble mansurrón de Caicedo, que estaba rajado desde la salida, y Luis cedió terrenos pero no el mando y los tiempos. Mejor la derecha que la izquierda, pero la misión, cumplida a cabalidad, era impedir que huyera el toro. Tardó la espada en hacer efecto y sonó un aviso, pero la faena estaba hecha y ahí quedaba eso para la consideración del público y el palco. No tuvieron ninguno de los dos la sensibilidad suficiente.
Pero la reivindicación de Bolívar llegó en el cuarto, al que inicio de faena de rodillas en los medios, para luego conseguir un par de series con la derecha de mucho mérito, el toro era noble pero le faltó transmisión. La música de nuevo tardó en sonar. Por el pitón izquierdo apenas un largo natural con mucha calidad, el toro se vino a menos, pero siempre tuvo delante un torero dispuesto a todo. El desarme enfrió el tendido. Estocada recibiendo ligeramente tendida pero suficiente.
Manizales (Colombia). Sábado, 10 de enero de 2026. Sexta de feria. Toros de Juan Bernardo Caicedo (2º bis), dispares de presentación y juego. El tercero de nombre Fogón, número 416 y 444 kg de peso, fue premiado con vuelta al ruedo. Luís Bolívar, silencio tras aviso y dos orejas; Daniel Luque, dos orejas y silencio; y Marco Pérez, dos orejas y silencio tras aviso. Entrada: Casi lleno en los tendidos. Saludaron en banderillas Juan Contreras en el segundo bis; Jhon Jairo Suaza "Chiricuto" y Anthony Dixon en el tercero; y Carlos Rodríguez "Garrido" en el cuarto.
