Esta tarde he ido a ver la novillada de Madrid. ¡Cuántas complicaciones ha sacado! Lo he pasado mal por los chavales. He visto el festejo desde el callejón. Me gusta verlos desde ahí porque estoy más tranquilo y veo detalles que desde el tendido pasan desapercibidos...

Esta tarde he ido a ver la novillada de Madrid. ¡Cuántas complicaciones ha sacado! Lo he pasado mal por los chavales. He visto el festejo desde el callejón. Me gusta verlos desde ahí porque estoy más tranquilo y veo detalles que desde el tendido pasan desapercibidos. El encierro me ha servido para cuestionarme muchos detalles técnicos, ha sido de esos que dan que pensar. Festejos como el de hoy sirven para aprender sobre encastes a los que uno está menos habituado.

Siempre que llego con tiempo al sitio en el que toreo me gusta ir la víspera a los toros, para pulsar un poco el ambiente de la plaza e ir entrando en calor viendo a los compañeros e imaginando lo que haría a cada uno de los toros que se lidian. Esa es la clave, ponerse en la piel del que en ese momento está delante y ver qué le haría yo. Cuando el animal se deja dan ganas de lanzarse al ruedo, pero cuando no, como en los de esta tarde, agradeces estar al otro lado de las tablas...

Ahora voy a cenar algo y a dar un paseo con mi apoderado, con Santiago, para hablar de toros con él, intentar despejarme e ir metiéndome en la corrida de mañana. Después voy a descansar todo lo que pueda y mañana, según me levante, me quedaré en el hotel o haré alguna cosa distinta como ir de compras o hacer algo de ejercicio. Cada día de corrida me levanto de una manera, así que mañana haré lo que me pida el cuerpo.

Lo que sí tengo claro es que llego con sensaciones positivas, muy seguro de lo que puedo hacer ante el toro, muy decidido a lograr el triunfo y pensando en que tengo muchas posibilidades de lograrlo. Encontrarse tranquilo y seguro de tus opciones es muy importante, al menos para mí. Además, confío mucho en la corrida del Puerto. Los ganaderos me hablaron de ella cuando fui a tentar a su finca y me dijeron que es muy buena corrida, seria, de Madrid, pero bien hecha. A ver cómo sale.

Por cierto, mañana estrenaré vestido. Me lo ha hecho Santos, es un azul pavo y oro. Es un tacazo. A ver si hay suerte y me dura poco y mañana me lo destrozan saliendo a hombros por la puerta grande...

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