Una multitud se congregó esta mañana en torno al monumento de Julio Robles en la tradicional ofrenda floral en memoria de su desaparición. Ha sido así como Salamanca ha vuelto a rendir honores un año más al maestro para conmemorar el 25 aniversario de su fallecimiento, el 14 de enero de 2001.
Un emotivo homenaje al que asistieron, además de autoridades locales, encabezadas por el alcalde de Salamanca, diversas figuras del toreo y matadores de diversas épocas. Destacó especialmente la presencia de toda la familia Capea (ausente en años anteriores), con el maestro a la cabeza, sus hijos Pedro y Verónica y el esposo de ésta, Miguel Ángel Perera. También estuvieron presentes Roberto Martín "Jarocho" y su padre, además del ganadero Alipio Pérez Tabernero.
El acto dio comienzo con el responso del capellán de La Glorieta, Constantino Cascón, acompañado anteriormente de los pasodobles que interpretó la Banda Municipal. A continuación intervino el presidente de la Federación de Peñas Taurinas de Salamanca, Jorge Lurueña.
Seguidamente, la propia ofrenda la realizaron en persona el alcalde de Salamanca, Capea padre y la descendiente más pequeña de Robles (hija de alguno de los sobrinos), que depositaron un centro de flores en torno a los pies de la escultura del maestro, al compás de la solemne balada ‘El arte en el cielo’, dedicada al diestro y compuesta por Manuel Rico Gómez.
El homenaje fue organizado por el Ayuntamiento de Salamanca y la Federación de Peñas Taurinas 'Helmántica'.
