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Este sábado, 30 de mayo, se cumplen 91 años de la inauguración de la plaza de toros de Cádiz. La decisión y el apoyo del entonces alcade Ramón de Carranza sirvió para que los gaditanos tuvieran una gran plaza de toros. Los accionistas también pusieron su granito de arena al ceder sus participaciones al ayuntamiento, que pasó a ser el propietario del recinto.
La plaza playera, como se conocía por sus vistas al mar, tenía capacidad para 11.500 espectadores entre tendidos y gradas, con acceso a los primeros a través de rampas desde la puerta de entrada del exterior, que permitía evacuar el coso en escasos minutos en caso de emergencia.
Así pues, el 30 de mayo de 1929, jueves de Corpus, hicieron el paseíllo los matadores Valencia II, Posada y El Algabeño, quienes lidiaron toros de la ganadería de Indalecio García Mateos. Asesoró a la presidencia el diestro Antonio Fuentes y los precios para el espectáculo oscilaron entre las 12 pesetas de un tendido de sombra y las 6 de un tendido de sol. A los tres días de su inauguración se dio otra corrida con los matadores Félix Rodríguez, Cagancho y Vicente Barrera.
El 16 de julio de 1967 se celebró la última corrida de toros con un cartel compuesto por Juan Antonio Romero, Paco Camino y El Cordobés, con toros de Juan Pedro Domecq. Camino cortó un rabo. Días después se clausuró la plaza al haberse detectado grietas en algún tendido. Y diecisiete años después el ayuntamiento la derribó. La especulación del solar y la desidia hicieron el resto sobre una plaza de toros por la que pasaron todas las figuras del toreo de cada época.
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