Escribo bajo los efectos insospechados de seis suspensos. Los de mi hijo Gonzalo, que va camino de hacer pleno. Y a quién le importa, sino a mí y por eso lo escribo, a ver si un día le toma el pulso a la lectura, abandona esas putas máquinas de alienígenas y lee, que él me importa insospechadamente. Es algo que nos hace humanos. Hay cosas que me encantan y que nos hacen humanos, que nos diferencian del simio, del mono y de la cabra. Y hay seres que nos arrastran, cada día, a nuestro papel de seres con capacidad de sentir. Justo cuando nos abandona cualquier posibilidad de redención, ejerciendo siempre encima del escenario de nuestra profesión esta vida de actuación sobreactuada, va alguien y te recuerda que es necesario de nuevo, bajar de la copa del árbol donde comemos plátanos junto a otros monos y monas que comen plátanos en la misma copa del mismo árbol. Antes o después de copular. Javier es uno de ellos.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…
Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…