Las reglas del mano a mano son muy simples: dos toreros y seis toros. Seis y no cuatro. Un mano a mano no implica necesariamente rivalidad y en la historia reciente abundan las corridas de dos espadas. Dos por conveniencia. A un apoderado tan agudo como Enrique Martín Arranz la apuesta le resultó tentadora y rentable en los años 90. A su vez, la apuesta tuvo gancho provocador. Joselito y Ponce fueron entonces compañeros de cartel y rivales unas cuantas veces en manos a mano algo artificiales o forzados.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
¿Sepúlveda o Ciudad Rodrigo?
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…