Como aficionado, admirador, seguidor y amigo del maestro Paco Camino quiero expresar mi más sincero y profundo agradecimiento a la banda del maestro Tejera -que actualmente dirige Sergio Jiménez- por haber roto una tradición como es la de abrir el paseíllo para iniciar la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla, que en realidad es empezar la temporada en la Real Maestranza, con el pasodoble "Plaza de la Maestranza", e interpretar el dedicado al maestro de Camas, compuesto por otro maestro, Víctor Alfaro Gutiérrez. Para mí ha sido un gesto de gran sensibilidad que honra a la banda y a su actual director, pues con ello han reconocido la grandeza de un torero inigualable y una gran persona. Desde el cielo, donde seguro está gozando de la gloria de Dios, se sentirá muy feliz al comprobar cómo la afición sevillana, la de la Real Maestranza, donde tantas veces triunfó, y especialmente la banda de música, le recordaron y homenajearon con su pasodoble.
Él siempre decía que estaba muy orgulloso de ser de Camas, sevillano, andaluz y español, aunque el destino le llevó a vivir fuera de Andalucía la mayor parte de su vida, pero no por eso perdió el amor a su patria chica. Aunque a título póstumo, en noviembre de 2024, el Ayuntamiento de Sevilla le concedió su Premio Taurino en su novena edición; además, el 2 de abril pasado, el Partido Popular de su Camas natal le homenajeó y concedió un premio taurino de nueva creación, acto en el que se volcó el pueblo entero; y ahora la banda del maestro Tejera ha tenido con él este detalle, que para mí tiene un significado muy especial, pues demuestra que Sevilla cada día que pasa le recuerda más, le echa de menos y valora lo grande que fue, lo que significó en el toreo y lo que aportó a este arte sin igual. Estoy seguro de que cada día que pase, desde que nos dejó, la afición taurina de Sevilla, de España y de todo el orbe taurino le reconocerá y valorará más, y su figura se agigantará más y más.
Yo, que le seguí como torero desde que él no había cumplido los 14 años ni yo los 12, le vi torear muchísimas veces, por lo que me siento un privilegiado, pero, sobre todo, me siento un privilegiado porque en los últimos años de su vida le conocí personalmente y fuimos amigos de verdad. Era un hombre íntegro, cabal, bondadoso y leal como no he visto otro, enemigo de la falsedad, de la mentira y amigo de la verdad por encima de todo, y de sus amigos. ¡Hasta que nos veamos ahí arriba, maestro, amigo!
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Sevilla, Camino y la banda del maestro Tejera
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