Sebastián Castella fue silenciado tras pasaportar al primero de la tarde, uno de los tres remiendos de la corrida de Jandilla. Al toro de Puerto de San Lorenzo costó fijarlo a pesar de los muchos capotazos por su abanta condición. La actuación del francés transitó entre vanos intentos por sujetar a un toro loco por irse. No estuvo acertado con la espada.
Alto el segundo, también con el hierro de Puerto de San Lorenzo. Más kilos que trapío en el toro. Una movilidad descompuesta y, sobre todo, sin descolgar hizo que aflorara la versión más capaz y lidiadora de Manzanares. Apoyado en la voz y en el toque fuerte y fijador, construyó una labor solvente. Los pases de pecho que remataron las series tuvieron el sello de la casa. No humilló tampoco a la hora de entrar a matar y pinchó el alicantino.
Partido en dos mitades el recibo de Pablo Aguado al tercero -de La Ventana del Puerto-. Lujosas las verónicas por el asiento y el ritmo que las comprometidas chicuelinas tras perder las manos el toro. Sabrosísimo fue el quite por delantales, una delicia a modo de baile con el toro. Toda la faena de Aguado estuvo preñada de momentos muy bellos y todo cuanto hizo tuvo un gusto exquisito. El sevillano desplegó un repertorio amplio: el doblón poderoso y torerísimo, las trincherillas y trincherazos, el molinete garboso para ligar el de pecho, el ayudado tan sevillano para iniciar una serie a izquierdas, el toreo a dos manos del cierre y el temple por encima de todo como mejor arma para limar las asperezas del informal toro. Tenía premio la actuación pero lo emborronó con los aceros.
Valencia. Domingo 15 de marzo de 2026. Toros de Puerto de San Lorenzo (1º y 2º), La Ventana del Puerto (3º) y Jandilla (4º, 5º y 6º). Sebastián Castella, silencio tras aviso; José María Manzanares, silencio; y Pablo Aguado, ovación con saludos. Entrada: Tres cuartos de plaza.

