El cuarto salió muy suelto. Morante lo toreó a la verónica en dos fases. La primera con lances algo despegados; estuvo a punto de ser cogido y volvió a torear de capote ahora al ralentí y ceñido. Pasado el trámite del caballo, Morante se sacó al toro, de mucha nobleza, para torear con la derecha. Hubo muletazos excelentes en una faena al deslabazada. Con la izquierda el toro llegó aplomado y no pudo lucirse. Lo mató de una buena estocada. Dos orejas, la segunda excesiva.
El primero fue un toro terciado, al que Morante saludó sin lucimiento con el capote. Recibió dos puyazos y estuvo mucho tiempo en la segunda vara. Brindó al Rey Emérito Juan Carlos I, presente en un palco. El toro llegó muy apagado a la muleta. Morante intentó una tanda con la derecha y ni lo probó por la izquierda, con el toro aplomado. Lo mató de una estocada desprendida. Silencio.
El quinto fue un buen toro con clase y bondad, que el poderío de Roca Rey consiguió someter en una faena con seis tandas sobre la derecha y una incompleta sobre la izquierda. La virtud de la faena fue dejar colocada siempre la muleta en la cara del animal que repitió con bondad. Los pases de pecho fueron un dechado de poder y torería. Lo mató de una estocada. Una oreja.
Roca Rey veroniqueó bien al segundo con chicuelinas finales. Cumplió el toro en dos puyazos. En su turno de quites, David de Miranda se lució por estoicas y hieráticas saltilleras y gaoneras. Respondió por chicuelinas Roca Rey, que brindó también la faena a Juan Carlos I. El toro desarrolló nobleza. El peruano lo recibió de rodillas. En dos tandas con la derecha bajó la mano y templó la buena embestida del toro. No fue lo mismo en dos con la izquierda, ya con el toro con menos recorrido. Finalizó con bernadinas. Mató de un pinchazo y estocada caída. Saludos.
El sexto salió desorientado y acusó falta de fuerzas. David de Miranda no logró nada brillante con el capote. Recibió el primer puyazo y salió perdiendo las manos. Se partió la punta del pitón izquierdo. Fue devuelto a los corrales. Salió en su lugar el primer sobrero, de la misma ganadería, que fue saludado con lances de trámite por David de Miranda. El tercio de varas fue un desastre. El picador no se agarró bien en la segunda vara y fue derribado. Aún entró una tercera vez sin ser castigado. Comenzó en el centro por estatuarios. En el primero fue cogido y lanzado a gran altura. Hizo por él y recibió varias tarascadas. Repuesto, volvió a la cara del animal, en una tanda con la derecha y el toro quedándose muy corto. Muy valiente, se la puso por la izquierda sin posibilidad de lucimiento. Muy cerca del animal lo intentó todo, sobre todo con la izquierda. Su pundonor quedó más que manifiesto. Las manoletinas finales fueron de nuevo las de un valiente. Lo mató de una estocada trasera. Una oreja.
El tercero, toro terciado, fue un manso integral. No permitió el toreo de capote. Esa mansedumbre se puso de manifiesto en la muleta, de la que huyó siempre, lo que imposibilitó cualquier intento por parte de David de Miranda. Tras unos escasos muletazos, lo mató de media estocada baja y cuatro descabellos. Silencio.
Sevilla. Domingo 5 de abril de 2026. Toros de Garcigrande. Primero, terciado y descastado; segundo, noble justo de raza; tercero, chico, manso sin casta; cuarto, manso y noble; quinto, noble con clase; sexto bis, flojo y descastado. Morante de la Puebla, silencio y dos orejas; Roca Rey, ovación y oreja con fuerte petición de la segunda; y David de Miranda, silencio y oreja. Entrada: No Hay Billetes. Antes del paseíllo se interpretó el Himno Nacional. El Rey Emérito, al que la terna brindaron sus primeros toros, presenció el festejo desde un palco de la Real maestranza junto a la Infanta Elena. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de los maestros Rafael de Paula, Álvaro Domecq, del diestro Ricardo Ortiz y por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. El público ovacionó a Morante al finalizar el paseíllo en su regreso a Sevilla.
