A veces nos metemos en la manga sin necesidad de bueyes. Una boda, por ejemplo. Ese pasillo con el tendido 7 mirando a cada lado, hasta ponernos en suerte con el cura. Con el temple de la puya, la sangre llegando a la pezuña. Dicen: ahí va voluntario, va por amor. Y no es cierto. ¿Acaso no nos apunta al cuerpo la peor de las pistolas del calibre más perforador, eso que se dice amor y que es qué sabe nadie? Lo que hace la primavera. El amor es aquello cumbre que se jode cuando se menciona el adverbio siempre. El pan engorda, el trabajo cansa, y el siempre crea jartura. Y cangüelo. A quién no le asusta un siempre jamás. Más que uno de Miura. O de Cebada. Que tienen su lidia y no tienes que quedarte quieto. De eso va hoy. De meterse en la manga sin necesidad de bueyes. Inesperadamente.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…