Fernando Robleño, Luis Bolívar y Rubén Pinar, silenciados en los seis capítulos del espectáculo.
FOTOS DE JAVIER ARROYO DEL FESTEJO
La casta y bravura de Tomillero fue la nota más destacada del festejo de este miércoles en Madrid. Lo lidió Luis Bolívar en una faena condicionada por el viento y que nunca llegó a romper. Del resto de la bien presentada corrida de Baltasar Ibán apenas sacó nota el primero, lidiado por un Fernando Robleño que, como Rubén Pinar, que completaba la terna, despachó a su lote con diligencia.
Castaño encendido, serio, bien hecho, bien armado y ofensivo fue el segundo ibán. Fue éste un toro bravo y encastado en todos los tercios, exigente. Luis Bolívar estuvo voluntarioso y dispuesto frente a él en una faena en la que molestó el viento y en la que no llegó a compactar en ningún momento. Ovación para el toro en el arrastre y silencio para el colombiano.
El flojo quinto, noble pero sin raza y sin empuje, no dio la más mínima opción a Luis Bolívar, que lo despachó en una lidia intrascendente que terminó siendo silenciada.
Abrió plaza un toro noble y manejable de Baltasar Ibán pero bajo de raza. Cumplió en varas. Ante él, Fernando Robleño dejó una faena asentada, mejor sobre el pitón derecho. Digna y cumplidora la actuación del madrileño, que fue silenciado.
No sirvió el cuarto, que lució dos perchas espectaculares. El animal se paró en el último tercio y no dio opción a Robleño, que se justificó con él en una digna labor basada en muletazos de uno en uno. Hubo silencio para su actuación.
El tercero fue un toro deslucdo, noble pero bajo de raza, con el que Rubén Pinar realizó una faena de muleta diligente pero sin brillo. Fue silenciado.
El sexto, muy bien hecho, dio juego en los primeros tercios pero embistió con sosería y sin ninguna chispa a la muleta. Se vino abajo el animal, Pinar abrevió con él, matándolo con eficacia.
Madrid, miércoles 28 de mayo de 2014. Toros de Baltasar Ibán, bien aunque desigualmente presentados. Destacó el bravo y encastado 2º. Manejable el 1º. Fernando Robleño: Silencio y silencio tras aviso; Luis Bolívar: Silencio tras aviso y silencio; Rubén Pinar: Silencio en los dos. Entrada: Tres cuartos. Saludó tras banderillear al cuarto Ángel Otero.
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