Alejandro Talavante inauguró el cartelazo de Valencia con una correcta faena. El primero de Victoriano del Río desarrolló calidad pero siempre con el condicionante de la mansedumbre. El toro tomó un picotazo al relance y salió disparado al caballo que guardaba la puerta. Corretón, se dolió en banderillas. Faena planteada entre las dos rayas, donde el extremeño pulseó con la mano izquierda dos series templadas, lo mejor de un trasteo a menos con el toro renunciando a embestir.
Roca Rey pinchó la faena al segundo. Sin la explosión de sus habituales inicios de faena, fue construyéndola poco a poco sobre la base de la quietud y el domino. Cuanto más gobierno había en la muleta del peruano, mejor embestía el buen toro de Victoriano del Río. Fue una faena larga, abierta por alto, sobre la mano derecha, y a pies juntos, vivida con cierta frialdad hasta un cambio de mano convertido en casi circular que metió de verdad a los tendidos. Faena a más, sobre todo cuando acortó distancias, terreno ese, el de las cercanías y entre pitones, donde está como pez en el agua y conecta tan fácil y tanto con los públicos. Las bernadinas, sonando un aviso, parecían poder amarrar un triunfo que se le escapó con la espada.
Samuel Navalón hizo de Roca Rey frente al tercero. Con la determinación y el hambre de gloria se fue a los medios y en el inicio por cambiados made in Perú ya tenía al público en el bolsillo. Y en la primera tanda a derechas, también al toro en la mano. De un pitón derecho extraordinario este Casero, con una manera de volcar la cara que daba una profundidad mayor a la embestida. El toreo en redondo de Navalón fue rotundo, redondo, ligado y templado. Esa clase en el toro no la hubo por la otra mano y parecía poder diluirse la faena. Nada de eso. Volvió a crecer y ya no pararía con otra serie a derecha de un perfecto gobierno. Y de ahí, una explosión final con dos circulares invertidos de impecable pulso. Y un desplante sin muleta como gesto de su ambiciosa reaparición. El primer pinchazo dolió a toda la plaza. Una estocada al segundo intento, la oreja y la vuelta al ruedo para el toro de Victoriano del Río.
Alejandro Talavante estuvo por encima de las condiciones del cuarto, un toro mansito y suelto en los dos primeros tercios. El extremeño estuvo animoso, desde el saludo con un afarolado de pie y en una faena académica en la que puso más de lo que tenía el toro, que se movió con nobleza pero sin emplearse de verdad. Mató despacio pero de estocada algo caída a la segunda.
Roca Rey se las vio con un quinto noble pero de apagada embestida. Lo dejó crudo en el caballo -bien ejecutada la suerte por Sergio Molina-, como es norma en él, pero llegó a la muleta sin la transmisión necesaria para levantar una faena abundante, larga y sin eco del peruano. Lo mató a la primera.
Valencia. Sábado 14 de marzo de 2026. Toros de Victoriano del Río. El tercero, Casero, número 59, de 576 kilos, nacido en 09/21, negro burraco, premiado con la vuelta al ruedo. Alejandro Talavante, silencio y silencio tras aviso; Roca Rey, ovación con saludos tras dos avisos; y Samuel Navalón, oreja. Entrada: Lleno de "No hay billetes". Antes de la salida del primer toro, la terna fue obligada a saludar.

