La novillada de la Virgen de los Desamparados tuvo de todo. Una botica es lo que fue. Entiéndase como un tobogán. Igual que subía el grado del buen toreo se despeñaba a los infiernos más anodinos y al revés. Toreo relajado y toreo forzado, de temple y electricidad. Hubo pasajes de preocupante decepción -dónde hemos ido a parar en día tan señalado, te decías- con novillos blandos blandísimos como los dos primeros, incluso los hubo que salieron pidiendo banderillas negras de tanto pacifismo como mostraban, para todo seguido venirse arriba y embestir con emoción, caso del tercero. Hubo también novillos de una clase, mejor digamos toreabilidad extraordinaria, como el quinto, incluso el sexto, que acabaron subiendo la nota media del encierro, excelente la presentación, que mandaron los herederos del maestro Chamaco, aquel onubense de desbordante personalidad y tremendo valor que le disputaba los amores de la tierra al mismísimo Litri.
Hubo toreo por parte de la terna más voluntarista que brillante. A hombros se llevaron a Garibay, que apostó todo al natural y ganó. Contundente con la espada y brillante toreando con la zurda al sexto, también exageradamente gesticulante, excéntrico incluso, en muchos momentos de su actuación, supongo que cosas de la juventud, en realidad nada que no se pueda corregir ni empañase los dos o tres mazos de naturales que le endosó al sexto y que ya había anunciado en su primero de tal manera que hay que convenir que su mano es la zurda.
Destacaron las buenas maneras de Alberto Donaire que no tuvo fortuna en el sorteo y no pudo degustar ninguna de las dos joyas de Chamaco, pero hizo un toreo muy torero, para que se me entienda, toreo pausado y compuesto, aunque demasiado intermitente para poder redondear el triunfo. Saltar de su estatus actual le va a exigir un punto novilleril más, dicho de otra manera, más arrebato y si es necesario menos compostura. San Román, debutante, de gran envergadura física, cuestión que no le ayuda en su quehacer, puso todas las ganas que cabe pedirle a un debutante, logró la atención del público que le jaleó con fuerza y al final sumó más intentos que logros.
El ruedo resistió a la lluvia de las horas previas tras ímproba labor del multiusos Nogueroles, que ayer a falta de los máximos responsables de la gestión asumió el mando. La plaza presentaba un buen aspecto en sus tendidos que para como pintaba la inclemente mañana no era poca cosa. El palco perfecta y doblemente, asesorado mantuvo un criterio firme y correcto, tanto en la devolución del tercero, demasiado tardó, como en la concesión de trofeos.
Los momentos de mayor tensión de la tarde, casi tres horas de festejo, demasiada métrica, llegaron con las reacciones mansas del tercero, que salió huyendo de su sombra entre el jolgorio primero y las protestas del respetable después, y acabó embistiendo con buen son tras su paso por las manos del piquero. Hubo respuesta con el excelente quite de Donaire a ese mismo novillo, también con la larga de recibo de San Román y naturalmente con el toreo al natural de Garibay al sexto, también en su primero, con las estocadas del mismo… todo ello con el beneplácito de un público que entendió el rango del festejo y respaldó a los espadas en cuanto tuvo una mínima ocasión.
Acceda a la versión completa del contenido
¡Todo al natural!… Garibay apuesta y gana
La corrida del Corpus de Sevilla, en imágenes.
La obra desvela testimonios inéditos acerca de la ejecución de suerte suprema por parte de…
Toros de Domingo Hernández para Castella, Perera y Luque
Cuatro toros de Hermanos García Jiménez, uno de Olga Jiménez (3º) -ambos de la familia…
Cuatro toros de Jandilla y dos remiendos de Santiago Domecq (5º y 6º) para Emilio…
La comisión taurina ha programado una novillada picada matinal y un desafío ganadero por la…