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Así ha sido la temporada 2025 de Tomás Rufo
Siguiendo la línea marcada desde que tomase la alternativa, Tomás Rufo ha firmado otra rotunda campaña que suma incuestionables triunfos a su palmarés envuelto en carteles con figuras consagradas, algo que no es sorpresa desde su llegada al escalafón superior pero que reafirman su posición dentro de este selecto colectivo. Su toreo, clasicismo castellano con mimbres para prender la mecha cuando hace falta, se asienta reforzado en las ferias de mayor peso donde parece no pesarle la responsabilidad.
-¿Qué sabor le deja este 2025?
-En su conjunto ha sido muy positivo, pero siempre tengo la sensación de que puedo dar más. Creo que es una sensación que me va a acompañar siempre y que me ayuda a perfeccionar cada día.
-¿Supuso un antes y un después la faena a Alabardero el pasado San Isidro en Las Ventas?
-Es una faena que supuso mucho para mí pero que pinché por lo que no puedo calificarla como redonda. No sabemos qué hubiera pasado si mato ese toro, pero me quedo con lo positivo que fue la forma de torearle y con la necesidad de seguir aprendiendo para que no se vaya otra vez con las orejas un toro así.
-Importantes actuaciones en Fallas, Pamplona, con los victorinos en Valladolid, La Quinta en Gijón o la faena en Huesca, que le hizo acreedor del trofeo Nicanor Villalta, entre otras muchas, ¿qué tienen en común?
-Diría la entrega absoluta. Son faenas muy diferentes porque la temporada iba en fases distintas y los toros fueron también incomparables. En común yo te diría que salí a dar todo y más mostrando que tengo la capacidad de dar diferentes versiones, pero siempre al 100%.
-La variedad de encastes ha estado presente en su temporada. ¿Es importante dar sitio a esa variedad?
-Sí, porque permite crecer al torero en el sentido de que se impone a distintas embestidas y además le da al aficionado una idea más clara de su capacidad y presenta variedad. En 2025 me quedaría con las faenas de Gijón y de Valladolid porque supusieron mucho para mí y me hicieron ver que puedo dar un paso más.
-Se asienta su concepto entre los aficionados, ¿se percibe aún como novedad para muchos o siente que ya esperan a Tomás Rufo?
-Está claro que el año que viene será mi quinta temporada y las novedades van cambiando por una exigencia mayor que yo admito y que durante este invierno voy a trabajar. También es cierto que hay plazas en las que no he debutado por lo que podríamos decir que sí tengo esa sensación de novedad en alguna de ellas.
“La competencia empieza en uno mismo y se debe ver las veinticuatro horas del día entrenando en tu casa y cuando nadie te ve”
-Una mano izquierda muy poderosa. ¿Es su punto fuerte?
-Con la izquierda considero que toreo mejor que con la derecha y siempre me he sentido cómodo con ella. Noto que mando y el muletazo siempre lo remato atrás. Te diría que con la muleta sí puede ser mi mano más importante.
-¿Encuentra más sabor en momentos concretos en una faena o en una faena completa?
-Hay faenas inolvidables en su conjunto, pero es muy difícil lograr que durante todo el trasteo se te encienda el motor de las emociones como sí ocurre en determinados chispazos como un muletazo o un remate.
-Sus primeras temporadas tenían la novedad de verle entre figuras muchas tardes, ya es una realidad casi permanente, ¿la competencia empieza en uno mismo o realmente hay que buscarla frente a otros toreros?
-La competencia empieza en uno mismo y se debe ver las veinticuatro horas del día entrenando en tu casa y cuando nadie te ve. Es la mayor competencia que tiene un torero. Luego la del ruedo está claro que en los compromisos importantes y con las figuras al lado crece, pero no te puedes engañar, para ser figura debes de superarte a ti mismo cada día.
-¿Dónde acaba la suerte y dónde empiezan esfuerzo y entrega?
-Como decía, el torero tiene que estar preparado las veinticuatro horas del día y tener en su mano todo aquello que puede controlar. La suerte es esa chispita que tienes que tener siempre a tu lado para los factores incontrolables.
“Con la izquierda toreo mejor que con la derecha, noto que mando y el muletazo siempre lo remato atrás”
-Se ha marchado Morante, deja un hueco importante como referente, ¿cree que se abre una veda en cuanto a la consecución de esa posición virtual? Usted como torero, ¿qué destacaría de José Antonio?
-Morante es uno de los toreros más grandes de la historia porque no me atrevería a comparar épocas y está claro que nos ha dejado un vacío tremendo. Su hueco no va a ser ocupado por nadie porque no hay ni habrá nadie como él y nuestro deber es honrar a la profesión de la manera que lo ha hecho él con ese último día para la historia mirando siempre de dónde venimos. Yo creo que el toreo son emociones y que cada aficionado percibe a Morante según las vive. Como torero te puedo decir que le he visto hacer cosas incomprensibles y destacaría su tremendo valor.
-¿Qué perspectivas tiene de cara a 2026? ¿Nuevos retos?
-Trabajar mucho durante el invierno y ver en lo que pueda mejorar porque estoy convencido de que es un año clave en mi carrera donde se verá mi mejor versión. Estoy abierto a nuevos retos por supuesto y lo irá marcando la temporada.
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