Así, como suena. El señor de la chistera que ocupaba el palco presidencial le hurtó una merecida puerta grande a Rubén Pinar...
Así, como suena. El señor de la chistera que ocupaba el palco presidencial le hurtó una merecida puerta grande a Rubén Pinar. El de Albacete demostró durante toda la tarde una suficiencia impropia de sus pocos años de alternativa y valeroso y con seriedad de figura puso sobre la arena un tesón y un concepto claro de la lidia que el palco no supo apreciar. En el primero de su lote, el enchisterado usía le negó al pequeño gran torero de Santiago de Mora (Tobarra) una oreja solicitada mayoritariamente, si uno no está reparado de la vista. Oreja que otorgó en el segundo –cuarto por orden de lidia- por una faena que fue de menos a más con un toro al que hubo que templarle muchas gaitas. Con la espada, un cañón. Aviso a los navegantes: Rubén Pinar no es un quídam cualquiera en el momento taurino. Habrá que tenerlo en cuenta para las grandes ferias de la canícula.
El mexicano de Aguascalientes estuvo más bien “hidrogélido”. Esaú Fernández, “verde que te quiero verde”. Pinar ha entrado como matador de toros en Pamplona, la “Feria del Toro” con toda propiedad, con más fuerza aún que entró como promesa novilleril.
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