Personaje clave en la temporada 2012. Dos Puertas del Príncipe, laureles sólo para elegidos; faenas para el recuerdo en Valencia, Jerez, Dax, Albacete, Valladolid…; dos meses en el dique seco por una lesión, ahora en la otra mano, que nunca parecía sanar y puso a la afición y al propio torero en guardia -¿Qué le pasa a Josemari?... se repetían desde la añoranza mientras caían las hojas del calendario ferial y seguían sin Josemari-; un liderazgo profesional que levantó una tormenta de adhesiones y reproches y un final feliz, en su Sevilla del alma, la tierra que le ganó el sentimiento y ahora le relaja su alma de torero en cuanto pisa la calle Iris. “Quiero a Sevilla” proclama y apunta que algún día vivirá en la Serva la Bari de los poetas y los gitanos con arte...
... Nos hemos encontrado en Alicante donde recarga sus ilusiones camino de México, otra de sus plazas. Alimento familiar, distanciamiento profesional, papá Josemari, los amigos de siempre, dulce hogar, reflexión, heridas que cicatrizan y buena charla. El marco impresiona y retrata al personaje. Un clásico en la modernidad. Diseño de vanguardia, líneas que se deslizan sin límite, la claridad del Mediterráneo, espacio, mucho espacio para sus reencuentros y un guiño de complicidad con la naturaleza por todos lados, en el olor a salitre del mar que se adivina inmediato, en los cuidados arriates que no han escapado a los creativos y en las palmeras que parecen rozar el celeste del cielo que inspiró sus vestidos de más gloria. Café por medio, escuchándole tengo que pensar que el cuerpo ya le pide toros. Es la hora de México.
- “El toreo puede ser un medio para ganar dinero. O lo puedes entender también como una competición. Si lo tienes como un medio pierde la magia y te mecanizas sin remedio. Si lo consideras competición andas más pendiente de lo que hacen los compañeros que de lo que haces tú. Para mí el toreo es un arte. La inspiración nunca me viene de fuera. Es una disciplina íntima y profunda. Y en ese planteamiento torear poco enriquece”
- “Quiero llegar a torear sin brusquedad alguna. En eso he mejorado pero quiero más. La embestida del toro no se debe alterar. Ese es mi concepto. Los toques deben ser sólo ofrecimiento, insinuación. Yo quiero avanzar en ese camino. Más naturalidad y menos toques”
- “Un torero tiene mucho de monje. Hablo por mi padre y por mí. Tienen una vida interior muy intensa, de inquietudes, de dudas, de sentimientos… En mi cultura taurina el torero tiene poco de guerrero”
- “Decir las cinco plazas en las que más disfruto no se puede entender como una ofensa a las otras. Al contrario, alcanzarlo es un objetivo para mí y no lograrlo un problema. Ya quisiera conseguirlo en todas. En Madrid el día de las orejas fue increíble, pero allí no disfruto. El disfrute es una química, una sensación que te sitúa por encima de la presión y de las dificultades y te hace gozar”
- “La estrategia de comunicación del G10 no fue buena pero sigo pensando que sus ideas en cuanto al bien general de la Fiesta son válidas y que el torero debe ser dueño al cien por cien de su carrera”
- “Ha sido un año muy raro en cuanto a relaciones. Los toreros nos juntamos y las dudas se acaban pero hubo momentos delicados. El problema eran los comentarios intentándonos enfrentar. Yo sigo siendo igual de amigo de Juli, lo sigo respetando igual y admirándole lo mismo”
- “El juampedro es un toro al que tienes que comprender más. Es un toro con mucho fondo que necesita una buena lidia para que rompa. Victoriano y Garcigrande son dos ganaderías en las que el toro en cambio se define desde que sale. Para bien o para mal”
Lea la entrevista completa en su Revista APLAUSOS
(Foto: José Ramón Lozano)
