La feria de San Isidro de 2003, hace ahora diez años, se abrió un 10 de mayo con una corrida de los Cuadri que tuvo cuajo, casta, poder y plaza, y fue, además, muy variada. Dio en vivo un promedio de 575 kilos. La mataron Carlos Frascuelo, El Cid y Javier Castaño. El quinto de la tarde, cinqueño pasado, Escobero, 610 kilos, era hermano de un Bolo que acababa de llevarse los premios de Sevilla. Toro muy completo. Un cuadri de honor.
Los cuadris de Sevilla los mataron entonces, un 21 de abril, Uceda Leal, El Cid y Javier Valverde. En manos de El Cid cayó la suerte del toro Bolo. Una oreja. Un recuerdo sentimental: el recientemente fallecido Manolo Osuna, excelente torero, le puso al toro del premio dos soberbios pares de banderillas. La corrida, tan seria como la de Madrid, fue muy dura de roer. Dos toros temperamentales y desordenados en el lote de Uceda, que luchó contra viento y marea, seria batalla; dos agresivos y de tentarse la ropa en el de Valverde.
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