La Corrida de la Prensa del 25 de mayo, dentro de fechas del abono de San Isidro pero fuera de él, partió la feria no en mitades idénticas sino en dos partes asimétricas: quince festejos por delante y ocho por detrás. Seis de esos ocho, corridas de toros. Ocho de las dieciocho de preceptivo pago. Las diez restantes, jugadas en las dos primeras semanas de abono, no fueron ni buenas ni malas, ni bravas ni mansas, sino todo lo contrario. El monolítico programa de San Isidro propicia tan plano nivel.
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