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Una corrida sin bostezos

Lo que ha llevado Ricardo Gallardo a Pamplona tenía trapío y la belleza que debe tener el toro bravo. Seis toros guapos, guapos, bien hechos, muy cuajados y bien artillados.

Los momentos culminantes de la quinta corrida de San Fermín los han protagonizado dos toros -primero y cuarto- de Fuente Ymbro, bravos y encastados, con los que Miguel Abellán ha descerrajado la puerta grande, con dos orejas en el esportón que debieron ser tres. En Pamplona manda mucho el asesor, porque la presidencia se ejerce por riguroso turno entre los políticos, que no tienen obligación de saber calibrar faenas, toros y circunstancias en general que rodean al hecho taurino. Es una triste gracia tropezar un día y otro con gente que desprecia olímpicamente las exigencias del público. Que tiene derecho a ser escuchado, porque es al fin y al cabo quien paga y mantiene la Fiesta. Pero claro: ¿Quién le hace a un asesor que renuncie a su triste minuto de gloria, si en todo el año seguramente no lo saludan ni los vecinos?

Aparte de los dos toros indicados, el quinto, segundo de Perera, era un hermoso animal al que de salida se le vieron buenas condiciones. Algo le debió pasar durante la lidia para que acabara muriéndose a chorros en la muleta del de Puebla del Prior. Su primero no le sirvió. Fandiño se ha esforzado toda la tarde, y otro gallo le hubiera cantado de acertar con la espada. En el sexto ha sufrido uno de esos revolcones que en el noventa y nueve por ciento de los casos resultan trágicos. Valiente hasta el paroxismo, en mangas de camisa y con el rostro ensangrentado como un ecce homo, Fandiño se ha arrimado como un tejón y tenía una oreja ganada que se le escapó por la punta de la espada.

Una corrida en la que no se ha aburrido nadie. Porque lo que ha llevado Ricardo Gallardo a Pamplona tenía trapío y la belleza que debe tener el toro bravo. Seis toros guapos, guapos, bien hechos, muy cuajados y bien artillados sin los enroscamientos que tanto les gustan a los que confunden los toros con los muflones. Tres han sido de triunfo y a uno le dio el “miserere” a lo largo de la lidia. Que todas las corridas salieran con ese porcentaje. ¿Se nota que me gusta lo de Fuente Ymbro? No lo oculto. Como me gusta lo de Alcurrucén y un par de ganaderías más. No muchas. Pero es que a mí me van los toros bravos, no los artistas ni los Miguelitos de La Roda, ni los dulces de Guarromán.

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Una corrida sin bostezos

Paco Mora

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