Si hay un matador dentro de las figuras que quiso a Nimes y al que Nimes quiso, es el rondeño Antonio Ordóñez. Matador de toros desde 1951, tuvo que esperar varios años antes de que le acogiera el público de Nimes. Pero en 1958 su talento alcanzó toda su dimensión.
Tras una histórica faena en 1960, un grupo de seguidores creó esta peña
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