Hablar de Cebada Gago es referirnos a mucho más que una ganadería de bravo. Una marca, un estilo, una trayectoria. El toro que soñó y creó un ganadero sabio: Don Salvador García Cebada. Un animal de perfiles bien marcados, por dentro y por fuera. Sobre una simiente donde se entrelazan sangres de Núñez y de Juan Pedro, en la finca La Zorrera se ha sabido perpetuar un concepto propio. Por encima de altibajos, Cebada es una frondosa seña de identidad, un camino marcado por la persecución de la raza como elemento diferenciador.
- “Mi padre fue un genio. Tuvo en sus manos la ganadería durante 60 años y supo imprimir a los animales su carácter. Tuvo tiempo de hacerlo y de ir forjando la base de una personalidad. Gracias a él, Cebada Gago es una marca de bravura”
- “Un toro puede tener trapío, ser muy serio y no pesar; y otro puede tener mucho peso y poco trapío. Confundir báscula y trapío es un error”
- “La bravura es poder, es fondo y es movilidad. El bravo tiene que moverse mucho, obedecer a los toques y tener un tranco de más en su recorrido”
- “Si por duro se entiende el toro que se mueve y que no se para, admito que somos una ganadería dura. Con otro tipo de embestida no seríamos ganaderos. Nos gusta el toro que tiene raza y eso implica o que es muy bueno, o que saca complicaciones”
(Foto: Arjona)
