Desde que bajamos del árbol no hemos dejado de torear. Eso es una certeza. Es más, desde que los simios dejaron de ser monos, se pusieron a torear y por eso la inteligencia humana ha dado un Einstein, un Velázquez, un Goya, un Morante y un Juli. Aclaro que los dos últimos son toreros, Einstein era un tipo que lanzaba manzanas al aire y los otros dos creo que juegan en el Osasuna. No tiene importancia. Entre quienes no lo ven así entran los grupos siguientes: los que no tienen imaginación alguna y los que aún están subidos en el árbol. De esta última subespecie hay un puñado en la política y otro en los movimientos animalistas, palabra que, como se sabe, termina en “istas” como imbecilistas. Un imbecilista es un imbécil listo. Se autosuicidan al reconocerse.
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Una manzana al aire
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