Un implacable diluvio de casi diez horas forzó por primera vez en veinte años la suspensión de una corrida de sanfermines. En este caso, la siempre esperada de Cebada Gago. El ruedo de la plaza de toros de Pamplona aguantó como si nada. La brigada de operarios de la Casa de Misericordia hizo milagros. Al día siguiente, la arena era una alfombra.
- En Pamplona se ha gastado con los toros de Cebada Gago un cariñoso apelativo: los “cebaítas”. Porque, cuando ganaron fama a mediados de los 80, eran de menor calibre que cualquiera de los de ganaderías al uso
- Tres golosos jandillas: uno muy alzado de Vegahermosa de extraordinaria alegría que Diego Urdiales, fino a la verónica, lo acabó entendiendo despacito; y dos del hierro de la estrella
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2181
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2181 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2181 para Android
"Sevilla es un sitio para apostar, esta era mi primera tarde, había que empezar con…
Declaraciones de Talavante en One Toro en la décima de la Feria de Abril
La décima de la Feria de Abril, en el objetivo de Arjona
La terna logra así el que ya es el sexto cartel de no hay localidades…
La tercera clasificatoria de la Copa Chenel, celebrada en Algete, dejó como balance las orejas…
Personalidad de un templado Talavante, toreo caro al ralentí al buen segundo, del que paseó…