El año taurino termina en octubre y empieza en noviembre. El año europeo, se entiende. Fueron los americanos quienes pusieron en circulación la idea de los "toros en Europa", que es tan de sentido común como la de la "temporada americana". Sólo que se trata del todo por la parte y no de la parte por el todo. No es en puridad una metáfora. Sino lenguaje hiperbólico, tan propio de los toros: se llama "monstruo", por ejemplo, a un torero mayor. "El monstruo" primero fue un torero muy determinado: un Manuel Rodríguez "Manolete" que, en puridad, sería un Manolete II, hijo de un matador de toros de nombre, apellido y apodo idénticos. Y que toreaba con gafas. Hubo en su día, hace casi setenta años, un escritor taurino con ínfulas literarias -don Ricardo García, alias K-Hito- que dio, en las páginas del semanario "Dígame", con la fórmula verbal del Monstruo, con mayúscula. De gran impacto sonoro.
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