David de Miranda fue cogido con violencia y de muy fea manera por el sobrero que hizo sexto al iniciar esa faena por estatuarios en el centro del ruedo en Sevilla. En el primer pase fue cogido y lanzado a gran altura. Hizo por él el toro y recibió el diestro varias tarascadas en una sobrecogedora y angustiosa estampa. Repuesto, volvió a la cara del animal, en una tanda con la derecha y el toro quedándose muy corto. Muy valiente, se la puso por la izquierda sin posibilidad de lucimiento. Muy cerca del animal lo intentó todo, sobre todo con la izquierda. Su pundonor quedó más que manifiesto. Las manoletinas finales fueron de nuevo las de un valiente. Lo mató de una estocada trasera. Una oreja.
