El primero de la tarde tuvo las cosas propias del encaste, como esa manera de salir sueltecito en los primeros tercios. También cantó en el capote de Román y en el galope en banderillas su buena condición. Escarbaba y se lo pensaba el toro, pero cuando acometía lo hacía con humillada profundidad. Sin ser faena redonda, la actuación del valenciano tuvo momentos notables sobre ambas manos, de muleta arrastrada, temple y buen gobierno. El inicio de rodillas, toreando bien, contó en una labor entregada de principio a fin, hasta las apretadas bernadinas y una estocada trasera al encuentro en la que quedó encunado pero no herido entre los pitones. Un golpe de descabello y una petición minoritaria que no cuajó.
Abanto el segundo, costó fijarlo y no fue fácil su lidia en los primeros tercios. Nek Romero, que intervino en el toro anterior en quites por serenas saltilleras y gaoneras, se apretó en su toro por caleserinas. El brindis a Román, de torero a torero y de valenciano a valenciano. El inicio en los medios por la espalda tuvo un golpe de sorpresa con un circular invertido convertido en cambio de mano. Y aunque no fue sorpresa, sí llamó la atención el aplomo, el temple y la categoría de una serie estupenda de naturales, a la postre lo de mayor relieve de una faena que se difuminó a medida que el toro se fue aburriendo dentro de su rajadita condición. Mató de una estocada tras pinchazo.
Pareció a todas luces precipitada la decisión de devolver el primer novillo de Montalvo por un par de resbalones. Gatillo rápido del palco para asomar el pañuelo verde. Además de precipitada, la decisión se tornó en errónea cuando el sobrero, también de la divisa charra, no podía con su alma. Inédita Olga Casado en el novillo de su debut en esta plaza, al que mató de buena estocada.
Tras la tradicional merienda, salió de najas el cuarto de los dos encuentros con el caballo. Brindó Román al banderillero César Fernández. Apenas en la primera serie, el toro mostró su marcada condición de manso. Román anduvo listo, fresco de ideas, ganándole el paso para que el aquerenciado toro solo viera muleta, y lo hizo donde quiso el valdefresno, que fue casi en la misma puerta de toriles. Ahí le armó el lío Román, en circulares y pases en bandera, muy dispuesto en faena de mucho querer rematada de una estocada trasera para pasear la primera oreja de la tarde.
No se definió el quinto hasta el último tercio. Brindó Nek Romero a Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia. El torero de Algemesí le bajó los humos en un poderoso inicio a un toro rebrincado y sin clase. Tuvo, sobre todo, movilidad y eso transmitió a los tendidos. Fue suficiente para que Nek, entregadísimo, consciente de lo que se jugaba, le valiera. Tras un desarme en la segunda serie, se echó de rodillas y la faena tomó otro tono. Y más crecería cuando de nuevo al natural su toreo adquirió otra expresión. Toreó fenomenal con la zocata y hasta supo a poco una única serie. Con el toro rajado y buscando la huída, Nek calentó la faena en una serie de toreo rehilado sobre la diestra. Se vació el valenciano en una tarde clave para él. Luego unas bernadinas de vértigo citando al toro de muy lejos, como jugando a la ruleta rusa. Aquerenciado el toro y agarrado el piso, Del Pozo sacó al toro más allá de las rayas donde Nek cobró una estocada trasera que no tuvo muerte. Al segundo golpe de descabello dobló el toro, siendo premiado con una oreja que además de saberle a gloria, le debe valer.
Olga Casado aplacó algunas protestas por la presencia del sexto con dos afarolados de salida. Un novillo blando que dio más motivos que el anterior para ser devuelto. Pero no. Brindó la madrileña al público con la mejor de las intenciones pero en cuanto dobló las manos el utrero en la primera serie, el público se puso a la contra. No le tuvieron en cuenta una serie notable de naturales, de templada muñeca o unos doblones toreros que cerca estuvieron de revertir el ambiente. Se tiró derecha a matar en dos ocasiones: un pinchazo hondo, una estocada trasera pero suficiente.
Valencia, jueves 16 de julio de 2026. Toros de José Enrique Fraile de Valdefresno, bien presentados; bueno el primero, el mejor de una corrida baja de raza; y novillos de Montalvo (3º bis y 6º), correctos de presentación, blandos y sin poder. Román, vuelta al ruedo tras leve petición y aviso, y oreja tras aviso; Nek Romero, ovación con saludos y oreja tras aviso; y la novillera Olga Casado, silencio y silencio tras aviso. Entrada: Media plaza. Antes de romperse el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del terremoto de Venezuela. Saludaron en banderillas del quinto Víctor del Pozo y Fernando Sánchez.
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