Los caballos toreros, además de atletas y artistas, también tienen alma torera. Es por ello que cuando por motivos de edad, enfermedad o percance fallecen -que no mueren-, siempre permanecerán en el recuerdo de los aficionados por su valor, sinceridad y generosidad...
Los caballos toreros, además de atletas y artistas, también tienen alma torera. Es por ello que cuando por motivos de edad, enfermedad o percance fallecen -que no mueren-, siempre permanecerán en el recuerdo de los aficionados por su valor, sinceridad y generosidad. Es obvio que la presente temporada está resultando vibrante y brillante, artísticamente hablando, pero también especialmente dura por los percances y muertes sufridas por caballos toreros. Sirva como ejemplo la fallecimiento de “Distinto”, “Pata Negra” y “Capea”. Los tres a causa de un cólico.
“Distinto” tenía un fuerte carácter, temperamento y una marcada personalidad, en la plaza era orgulloso, arrogante y apasionado
Pata Negra se cuajó con rápidez y debutó de potro; se recuperó de una grave cornada en Madrid y fue un caballo clave para Hermoso
Sergio Galán: “Capea lo tenía todo, era un caballo que siempre estaba bien, polivalente y capaz de resolver cualquier problema”
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