Julio Méndez sufrió una aparatosa voltereta al lancear a su primero, al colársele por el pitón derecho. Se repuso y volvió a la cara para firma una faena, brindada al público, de gran calado. Muy importante la apertura de faena doblándose por abajo en pases de castigo ante un utrero falto de codicia. Mató de pinchazo y estocada. Una oreja.
