RECONOCIMIENTO

Paco Ojeda, galardonado por la Diputación de Cádiz

Redacción APLAUSOS
martes 31 de marzo de 2026
Con motivo del 19 de marzo, jornada en la que se conmemora el día de la provincia gaditana, el torero sanluqueño fue distinguido por sus paisanos

En la vorágine informativa de los festejos de la Feria de Fallas nos pasó desapercibido la merecida concesión de la Medalla de la Provincia que la Diputación de Cádiz le hizo a Paco Ojeda con motivo del 19 de marzo, jornada en la que se conmemora el día de la provincia y que coincide con la histórica fecha en la que se promulgó en la ciudad de Cádiz la Constitución de 1812. Además del maestro sanluqueño fueron reconocidos diversas asociaciones y personajes con arraigo en la provincia gaditana además de nombrar Hija Predilecta de la Provincia a Sara Baras.

Paco Ojeda, aunque nació en la localidad sevillana de La Puebla del Río, junto a la marisma, el 6 de octubre de 1954, se instaló en Sanlúcar de Barrameda a muy temprana edad, recuerda la nota oficial. Creció en el barrio de El Pino, cerca de la actual plaza de toros, y antes de dedicarse a la tauromaquia ejerció diversos oficios desde muy niño. A mediados de los 70 ya soñaba con ser figura del toreo, y cruzaba el río de madrugada junto a otros aprendices para intentar torear a las vacas de media casta de la dehesa marismeña. Así dio sus primeros pasos este torero excelso, al que muchos críticos consideran el último revolucionario del toreo.

Paco Ojeda tomó la alternativa en El Puerto de Santa María el 22 de julio de 1979 de manos de Santiago Martín "El Viti", con José Luis Galloso como testigo, tras éxitos sonados como novillero como las tres orejas que cortó en la Maestranza de Sevilla apenas dos meses antes. El toro del doctorado atendía por Rompeluna, de la ganadería de Carlos Núñez.

Foto de familia con todos los galardonados por la Diputación de Cádiz.

El sanluqueño fue un torero con gran personalidad y carisma. Su estilo innovador creó una escuela muy difícil de imitar. Transmitía la emoción a los tendidos y conectaba con el público gracias a su quietud, la ligazón en sus pases y su valor. Dicen los entendidos que Juan Belmonte cambió el toreo de piernas por el de brazos; Manolete añadió hieratismo y verticalidad, y Ojeda clavaba sus zapatillas en el albero invadiendo los terrenos del toro, aunque él siempre ha defendido que atraía al animal a los suyos. Esa fue su revolución, acortar las distancias para crear faenas en un palmo de terreno cargadas de quietud y sincronía.

Ojeda destacó también como rejoneador, y su carrera fue condecorada con el Premio Nacional de Tauromaquia otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en 2013, por su excepcional trayectoria profesional y artística. El jurado valoró su gran personalidad estética y la enorme influencia que su concepción del toreo ha tenido en toda la tauromaquia posterior. En 2020 recibió la Bandera de Andalucía de las Artes en la provincia de Cádiz.

Paco Ojeda es uno de los grandes toreros en la historia de la tauromaquia, y supo crear un estilo propio que rompía con lo establecido para engrandecer la fiesta de los toros. Un ejemplo para los diestros más jóvenes que le hacen merecedor de la Medalla de la Provincia de Cádiz.

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