Inauguró la tarde de Victorino Martín un toro muy serio. Muy en el tipo Albaserrada. Morenito de Aranda lo paró con su oficio, con solvencia pese a que se le quedaba por debajo. Poderoso saludo. En la muleta fue una dura prueba, volviéndose sobre las manos pese a su humillación. Actuación comprometida de Morenito de Aranda que no vuelve la cara ante las complejidades del toro. Por el izquierdo pareció desplazarse algo más pero siempre con esa complicación del recorrido corto. Fue creciendo el sentido del toro por lo que Morenito se dobló con buen criterio. Pinchazo y descabellos. Silencio.
El segundo, cornipaso, muy serio. Fue un toro con hocico de rata. Tuvo un comportamiento complejo desde salida. Fernando Adrián lo paró con determinación. Toro encastado al que le faltó entrega. El madrileño se dobló con el toro en el inicio, llevándolo más de lo que el toro quería. Faena, que había brindado a Cayetana Álvarez de Toledo, de mucho mérito ante un toro gazapón que le probó en cada embroque. Buena estocada.
El tercero fue protestado por su falta de remate pese a su agresiva cara. Román quiso torearlo a la verónica pero al ver la frenada arrancada del oponente, se dio la vuelta para sacárselo a los medios. En la lidia de Gómez Escorial se vio la falta de recorrido. El valenciano brindó a quien fuera su apoderado Manuel Martínez Erice. El toro rompió ante el buen planteamiento de Román. Primero se impuso doblándose con él en un inicio muy vibrante, después de puso a torear muy pronto. Por el derecho logró momentos de mucha emoción, con su trazo largo llevando la embestida hasta el final y tragando en el de pecho. Cuidó la colocación en una faena que fue a más. Toro encastado, humillador, que no regaló nada pero que dio mucho ante la decisión del valenciano. Terminó la faena al natural sobre la mano derecha con muletazos buenos y un emotivo pase de pecho en el que se quedó el toro por abajo. Gran estocada al encuentro y emotiva muerte del toro en los medios. Dos orejas.
El cuarto fue una pintura. Con la cara colocada, arremangado. Degollado, de manos cortas. Humilló de salida aunque le costaba desplazarse, no se le vio a Morenito apurado. Durante la lidia muestra complejidad en su comportamiento desbordando a Jairo Pavón. Morenito brindó a su apoderado, empresario de Lima, Tito Fernández. Empezó doblándose con el toro para después darle distancia. Por el derecho logró las cotas más altas, con el toro humillando, deslizándose algo más. Faena de paciencia, en la que tardó en coger la mano izquierda, sin duda el pitón más complejo: se quedaba corto, unas veces llegaba al embroque dormido y otras se venía con todo. No fue fácil. Se fue diluyendo. Estocada baja.
El quinto de Victorino, el de menos cara de todo el encierro, protestado. En el caballo, entró tres veces, en la primera se rompió la puya y en la tercera descabalgó a Javier Díaz en una aparatosa caída. Cuando empujó lo hizo con verdad. Toro con buen embroque y recorrido, requirió pulso. Un punto soso que exigió al torero ponerle algo más a la faena. Adrián se preocupó mucho de cruzarse pero algo faltó en su expresión para que rompiera la faena. Hubo muletazos sueltos largos. Pinchazo, estocada y varios golpes de descabello. Silencio tras aviso.
Cerró la tarde un toro muy cuajado, con expresión de edad y de seriedad. No se empleó en el caballo. Román le abrió los caminos en un buen inicio, empujándolo hacia delante. Después dio el pecho, cruzándose e intentando que el de Victorino rompiera aunque pronto empezó a sacar la cara por encima del palillo. Por el izquierdo fue imposible. Voluntad e inteligencia del valenciano. Se dobló con poder antes de coger la espada aunque no la manejó con acierto. Silencio.
Madrid. Sábado, 6 de junio de 2026. Feria de San Isidro. Toros de Victorino Martín, bien presentados y sin dar facilidades. Destacó el bravo tercero. Morenito de Aranda, silencio tras aviso y silencio tras aviso; Fernando Adrián, pitos y silencio tras aviso; y Román, dos orejas y silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes".
Foto: Iván de Andrés.
