La noticia de la semana ha sido la reunión de Sevilla. Podríamos llamarle también cumbre. Nada definitivo, tampoco cabía esperarlo, pero sí hubo muchas cosas esperanzadoras, alguna contradicción y el peligro que siempre acompaña a este tipo de iniciativas, que al final todo quede en el aire pendiente de reuniones próximas y acabe diluyéndose. Sabido es el recurso de los viejos políticos, si quieres que algo no prospere nombra una comisión. Pues ese es el peligro. La ineficacia posterior. Pero no hay que recrearse en los peligros que puedan acechar y sí alegrarse de lo conseguido. Así que hay que alegrarse. Como dijo Núñez, al acabar estábamos mejor que al comenzar y eso tal y como viene la ola de la realidad, es para felicitarse.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1943
