Un alarde de liberticidio impropio del siglo XXI logró erradicar el toreo de la faz de Cataluña hace pocos años, ante la pasividad de quienes tenían el deber por juramento de impedirlo. No obstante, en la Cataluña anonadada por el comportamiento de unos politicastros abstrusos y dictatoriales, que ensimismados en la contemplación de sus propios ombligos y en sus conveniencias personales y de partido, todavía pervive un rescoldo que incita, aunque solo sea por curiosidad, a conocer cosas de un arte que les está prohibido. En consecuencia hay ocasiones en las que surgen preguntas difíciles de responder.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1998
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1998 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1998 para Android
