Hay ganaderos de toreros y ganaderos de empresarios. "El que mete gente en la plaza es el torero y por tanto a los que hacen caso los empresarios son a los toreros. Eso siempre ocurrió. El torero tiene que ponerse delante del toro que cree que mejor le va a su toreo y por ese camino el empresario acude a comprar lo que le pide el torero. Y no las piden por matar los toros fáciles, si fuese ese el motivo hay ganaderías más fáciles que la mía. Sencillamente, ellos quieren el toro que mejor les va". Hay otras ganaderías que digamos son menos exigidas por los toreros y más demandadas por los empresarios y que son importantes, muy importantes. "Desde luego. No se contradice con lo que te comento, esas ganaderías también tienen sus carteles y sus toreros. Eso ayuda a dar variedad a las ferias. Y también dan espectáculo".
- “Una ganadería depende del criterio, mucho del orden y también del rigor en la selección. La constancia es otra clave, en tema de evolución, tan lento, no se puede ir cambiando de timón ni dando tumbos en el criterio”
- “En los tentaderos no permito la falta de entrega o mejor, la falta de clase, porque hay animales que tienen entrega y no tienen clase. La clase es una obsesión para nosotros”
- “El toreo en sí mismo ha mejorado. Hay muchas tardes en las que el toro tiene emoción y los toreros están muy dispuestos. Si acaso falta un poco de efecto sorpresa. Los jóvenes pueden ayudar a resolverlo”
- “Que el toreo se está alejando de la sociedad es una realidad. Estamos perdiendo día a día esa batalla. Los toreros hoy no son tan famosos como antes y el concepto que la sociedad tiene del toreo no es positivo. En ese sentido soy pesimista”
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