Categorías: Opinión

Al pan, pan y al vino, vino

Me pasa con la Fiesta de los Toros como al del chascarrillo que decía que del cerdo le gustaban hasta los andares. Pero me irritan también algunas cosas. Por ejemplo que el toreo esté sufriendo esta plaga de “usías” que no llegan ni a “usiítas”, porque se apoltronan en el palco y se creen los protagonistas de la tarde, pasándose por el forro la opinión del público, que en absoluta mayoría solicita que la faena de un torero sea premiada con trofeos. El presidente está obligado a conceder la primera oreja cuando la petición es clamorosa, como ha ocurrido hoy en Zaragoza en el cuarto toro, con el que Antonio Ferrera ha estado soberbio de genialidad y torería, hasta el punto que tal parecía que cuando Lorca y Alberti sacaban a relucir en sus poemas aquello de “la gracia toreadora”, estaban pensando en el torero extremeño.

Me irrita también que los aficionados nos pasemos la vida lamentando que las figuras no se apunten a las corridas duras y difíciles y que cuando, como hoy Miguel Ángel Perera, lo hacen, los midan con el mismo rasero que si estuvieran delante de ese toro bonito, bien hecho y colaborador con el que habitualmente se anuncian, porque el que puede, puede y cartuchera al cañón. Al fin y al cabo no se sabe de ningún torero que esté en la cumbre del toreo sin merecérselo. Si lo hubiera se sabría. Y me irrita aún más porque, con esa actitud, lo único que van a conseguir los que son incapaces de comprender que cada toro tiene su lidia y que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, es que los cinco o seis que evitan que las taquillas críen telarañas, no se muevan de los cuatro o cinco hierros con los que construyen sus temporadas.

Desde que el toreo existe, los toreros que han arrastrado público a las plazas han seleccionado las ganaderías con las que mejor se entendían. Niccolò Paganini no utilizaba para sus conciertos un violín fabricado por el carpintero de su pueblo, sino un Stradivarius. Y los grandes pintores, cuando logran salir de la bohemia de sus comienzos, pintan con los mejores pinceles, con las pinturas de mayor garantía y en las mejores telas. Sencillamente, porque la mejor sinfonía suena con más pureza en los mejores instrumentos, y de dos pinturas igualmente buenas, es mejor la que está realizada con materiales de mayor calidad.

Acceda a la versión completa del contenido

Al pan, pan y al vino, vino

Paco Mora

Entradas recientes

Adolfo Martín no podrá lidiar en la gesta de Luque "por motivos estrictamente sanitarios"

"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…

59 minutos hace

Pozuelo de Alarcón presenta el cartel de su corrida de septiembre

La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…

2 horas hace

David Galván acerca la Tauromaquia a los niños en Algeciras

Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…

4 horas hace

Sabor torero de Juan Ortega y valor de Víctor Hernández

Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…

5 horas hace

Cuando fallan las espadas

Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…

5 horas hace

Juan Ortega comparte la mañana con la afición de Santander

Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…

6 horas hace